TESTIMONIOS

TESTIMONIO DE ALICIA HOPKINS MORENO DE LA UNIVERSIDAD DE HERMOSILLO

 Hace aproximadamente dos meses mi vida empezó a cambiar. Recuerdo todavía hace apenas unos cuantos años mi etapa en la preparatoria.

¡Era tan feliz¡ los juegos, las fiestas, los amigos, el “noviecito” ¡Todo era perfecto¡

Actualmente estoy cursando la Universidad y qué desilusión tan enorme me he llevado, hoy me he dado cuenta que no he aprovechado mis 17 años de vida, que en realidad no he hecho NADA por mí… ¿En qué estaría pensado?

Cuando recién entré a esta Universidad, el primer libro que tuve en mis manos fue Los Diálogos de Platón, del cual leí Apología de Sócrates, fue en ese momento cuando un mundo entero de conocimiento maravilloso se abrió ante mis ojos… ¿Qué sentí al respecto? Debo confesar que sentí temor, sentí desesperación, enojo y agobio ¿Porqué?... simple… la mediocre sociedad en la que me tocó vivir tan sólo me ha enseñado el valor que tienen las fiestas, las novelas, la moda y tantas otras estupideces que tan sólo enmohecen y pudren el cerebro.

¿Porqué México tiene un ideal tan mediocre?... ¿Porqué en las escuelas en realidad no enseñan? ¿Por qué en los medios en realidad no se informa? ¿Porqué en el hogar en realidad no se educa? ¿Porqué nuestra vida en realidad no la vivimos? Creo que todo esto se debe a la abundante ignorancia que rige nuestros pensamientos. ¿Por qué no me había enseñado a pensar? Lo que más me duele es que de hoy en adelante no pasará un solo día en el que no recuerde la exuberante cantidad de tiempo que he desperdiciado, en el que mi cerebro ha estado paralizado, ha estado dormido por tantos años, cómo quisiera que todos se dieran cuenta y vean lo que yo he visto. ¡Vivo en una sociedad totalmente paralizada¡ ¿Vivo en una sociedad que no piensa, que es totalmente irracional¡ y lo más triste de esto es que ¡Yo soy parte de ella¡

La ignorancia reina nuestras vidas debido a que el supuesto sistema educativo hasta hoy no nos ha enseñado a pensar, tan sólo nos obliga a aprender de memoria lo que está establecido, lo cual ocasiona que el conocimiento quede intacto, imitamos más nunca innovamos, nunca creamos por nuestra ‘propia cuenta, es como si existiera una línea divisoria entre el conocimiento eterno y el ya establecido, podemos acceder fácilmente a este último que pudiera conducirnos al eterno pero no nos atrevemos a cruzar esa línea, nos hace falta un pequeño empujoncito que al igual, nadie se atreve a darnos. En realidad, que al igual, nadie se atreve a darnos. En realidad, el sistema educativo nos trata como máquinas de almacenamiento de datos que al final de cuentas tan sólo sirve para producir ganancias económicas.

¿Porqué nadie me había enseñando antes quién fue Platón, quién fue Sócrates, Montaigne, Maquiavelo, quien fue Tomás Moro o San Agustín, quién fue Aristóteles o J. J. Rousseau ¿ En el corto tiempo que he estado en esta Universidad, me han abierto las puertas al conocimiento eterno; por fin, alguien me dio ese empujoncito que tanto me hacía falta… es sorprendente tener en las manos conocimiento de hace más de dos mil años, este conocimiento que es clave para la formación, éxito y sobrevivencia de una sociedad y que ir, después de tanto tiempo y lo excesivamente útiles que son , en países como el nuestro, más del 90% de la población ni siquiera los conozca ¡Qué es esto? ¿No es acaso deprimente esta situación?

Y es que desafortunadamente a la gente no le interesa pensar, el ideal más alto es tener una billetera y una cuenta en el banco llena de dólares o ¿No es cierto? He escuchado muchas críticas a esta Universidad y la mayoría se refieren al hecho de que la filosofía es predominante en el plan de estudios, lo cual consideran erróneo ya que, como decía antes el aspecto primordial es lo práctico, el cómo producir ganancias lo más rápido posible y en el plazo más corto.

Respecto a esto último me place presentarles dos frases célebres escritas por Epicuro que son muy atinadas y oportunas debido a lo que está tratando:

•  Decir que la hora de la Filosofía no ha llegado aún o que ha pasado ya, es como decir que no ha llegado aún o que ha pasado ya la hora de la felicidad.

•  Para tener verdadera libertad hay que ser esclavo de la filosofía

No pretendo dar una explicación de éstas debido a que creo que las palabras hablan por si solas; cabe aclarar sin embargo que no estoy estudiando la materia de Filosofía, no tiene ese nombre, se le ha llamado Lenguaje Lectura y Expresión, en estos procedimientos se encuentra inmerso el arte de pensar y es aquí donde el ámbito de al filosofía tiene lugar.

¿Por qué es tan importante? Preguntaría alguno… Mi humilde opinión es que al estudiar la vida de verdaderos pensadores o filósofos uno puede darse cuenta de lo ejemplares que son, si investigamos a fondo el proceso de su educación, de su estudio, de sus relaciones con el mundo a su alrededor, cuando logramos entrar en su pensamiento, (fuente de inspiración de tantos años) no nos queda más que darnos cuenta de la realidad, emergen dentro de uno tantos sentimientos, y tantos ideales ¡Uno quisiera cambiar al mundo¡ pero siempre, siempre nos topamos con la misma pared: la ignorancia. Desde que entré a mi adolescencia, me han repetido cientos de veces: “Un rasgo característicos de la adolescencia es que creen que pueden cambiar al mundo, que todo está en sus manos ¡Se quieren comer el mundo¡ pero ya después con el tiempo, ya que maduran se les pasa”

Odio cada momento en que me lo han repetido, quiero aclarar que aún no he cambiado de opinión, yo pienso que no es el proceso de madurar el que te hace abandonar tu búsqueda por cambiar al mundo. La adolescencia es una etapa de rebeldía tremenda y es esta la que nos hace sentir inconformes con lo que está a nuestro alrededor, desgraciadamente este sentimiento se apaga poco a poco conforme se va uno adaptando a la sociedad en la que vive, sus ideales se empiezan a acortar o a desaparecer y todo por la inercia en que se encuentra entumecida dicha sociedad; lo típico es que terminemos aceptando lo que se nos impone y hasta siendo enemigos de las nuevas generaciones con aquellos ideales, burlándose como de costumbre del fútil y aniñado intento ¿No les parece despreciable esta rutina? Si el madurar implica todo esto, sinceramente prefiero no hacerlo.

Por otra parte no solamente ciertos aspectos de vida los que podemos imitar de los pensadores, en realidad, el universo entero se nos aclara cuando tenemos acceso a su legado, a todo ese conocimiento que nuestra insensata sociedad ha tachado como “aburrido” e “inútil” y nos han condenado a nosotros los estudiantes a recibir una limosna, una miseria de conocimiento.

Cuando me informaron el plan que se tenía de publicar los mejores ensayos referentes a los libros que hemos leído, la idea en sí me pareció maravillosa, fantástica, increíble, me di cuenta de que era hora de que mi sociedad se diera cuenta de lo que estamos haciendo en esta Universidad, del propósito de cambio que hemos tomado, del esfuerzo que estamos haciendo por vencer la fuerza de la ignorancia, queremos compartir el conocimiento que hemos adquirido porque en realidad somos pocos los precursores de este movimiento, es una invitación, una invitación de México a que despierte de ese sueño en el que se encuentra sumergido, que nos acompañe y luche junto a nosotros para lograr levantarnos y triunfar; es fácil criticar al país, de hecho hemos perdido el amor y respeto a él y todo porque nunca hemos llegado a pensar que la solución está en nuestras manos, que tan sólo hay que desempolvar nuestro viejo cerebro y echarlo a andar ¿Y cómo? Pensando ¿Cómo? Tomando como ejemplos las grandes obras y los grandes filósofos que a lo largo de la historia han logrado despertar la plenitud del conocimiento, es difícil, lo sé, es difícil vencer la resistencia del cómodo sistema de vida que se nos ha inculcado por tanto tiempo, sin embargo, no es imposible, todo depende del esfuerzo de cada uno de nosotros, depende del coraje con el que logremos romper las cuerdas que nos atan, pero depende sobre todo del amor que le tengamos a nuestra patria, a nuestra sociedad y a nuestra familia empezando la renovación nosotros mismos.

Testimonio de Alan Munro de la Universidad de Hermosillo

¿Quién sostiene el Olimpo y reúne a los dioses? ¿Estamos parados? ¿Retrocedemos? ¿Avanzamos?. No! Damos vueltas. Goethe ha quedado atrás, el Aqueronte ha sido navegado y Caronte sobornado. Atrás quedaron las sombras de la caverna con sus mandíbulas abiertas, siempre queriendo devorarnos.

El humeante embeleso ante el conocimiento no nos petrifico y juntos contemplamos los hechizos de Afrodita, construimos geometrías con Euclides e inventamos el cero en el Oriente. Acompañamos a Freud en el viaje sublime a la psicosis, fileteamos nuestras almas con la tragedia griega, soñamos con lámparas mágicas y alfombras voladoras, navegamos con Colón y Magallanes. peleamos al lado de Aquiles y conquistamos países bajo al mando de Alejandro.

Desde los libros hemos tenido mil vidas, ¿Cuántas veces dialogamos con Platón, Sócrates y Aristóteles?

Una vez conocí a un fantasma que alborotaba soledades, mordiéndome por las alas sin soltarme. Era el miedo. El miedo al futuro es siempre incierto y caprichoso, nos hace sufrir. nos hace flaquear y dudar de nuestras propias capacidades; y es que nos está permitido temblar pero nunca dejarnos vencer. Pero ahora se que ya no hay nada que temer; no solo tengo una familia de sangre, sino que tengo una familia de amigos.

Diferentes entre sí, pero que compartirnos un mismo corazón, una misma voz y un mismo brazo que siempre aferra a la verdad. Que sabe que sólo mediante el sacrificio se logran resultados y que a través de nuestra hermandad podemos cambiar las reglas.

De nuestras familias hemos obtenido su esfuerzo y valentía, su ejemplo nos ha enseñado, que el sacrificio es sinónimo del trabajo arduo de cada día, a cada hora, que es la moneda con la que se paga el éxito; que las decisiones se deben de tomar con la razón pero solo un gran corazón podrá alcanzar y dominar nuestras metas.

Hay un México descarnado, hambriento de justicia que grita nuestros nombres allá afuera, se está desangrando, no podemos dejarlo morir, debemos lanzarnos y cambiar la forma en cómo se hacen las cosas en este país. Por la libertad y la justicia debemos apostar la vida. No hay que esperar una recompensa en el cielo, sino pelear por nuestros derechos en la tierra. Más vale la tumba que la decadencia. Hay que dar hasta que duela! 

Y aquí, en esta universidad madre, siempre hemos dado lo mejor de nosotros! aprendimos a respetar y querer a nuestro rector, maestros, alumnos y a todo el personal que estuvo a nuestro lado, a cada peldaño de esta espiral al mundo. A discutir y cuestionar las teorías más comprobadas y los testimonios más atestiguados.

Esta graduación era un sueño hace cinco años. Hoy es una prueba de la capacidad de los seres humanos para alcanzar las más elevadas metas, y un premio realmente para los que creemos que un mundo mejor está a nuestro alcance.

Cuando caminemos por el dédalo del desamparo echar mano de los recuerdos ya blandos, perdidos, y tantas veces desflorados, siempre será como una transfusión de magia y juventud.

hoy, he abierto mi corazón para esparcir las cenizas de mis sueños en las aguas de mi segundo hogar, a partir de hoy y para siempre, los hago realidad. Cuando el destino ha establecido un plazo, este se cumple inexorablemente. El tiempo ha llegado. Tengo que seguir asaltando almas en otro lugar, en otro tiempo, en otra espacio o dimensión.

Hasta pronto.

Muchas Gracias.

Alan Munro


TESTIMONIO DE JUAN PABLO ACOSTA GUTIERREZ DE LA UNIVERSIDAD DE HERMOSILLO

Jueves 11 de agosto de 2005

Maestro

Federico Saviñón Plaza

Rector

Universidad de Hermosillo

Presente

 

    Han pasado 5 (cinco) años que nos propusimos emprender este viaje hacia el conocimiento, tomando la decisión más importante de nuestra temprana edad, me refiero a estudiar una carrera profesional, encontrar nuestra vocación, despertar la grandeza que dormía en nuestro interior.

        En este proceso y como todo en la vida, hubo momentos difíciles y también  grandes satisfacciones, hubo formación y desilusión, hubo aprendizaje y también esparcimiento.

        Este proceso me ha llevado, en lo personal, a obtener una visión general del mundo, que sirve de base para continuar aprendiendo, cada día cosas nuevas.

         Es verdad que los valores se traen desde la cuna, se crece  con ellos, pero también se aprenden, y en este camino he conocido  a grandes maestros que me han enseñado magníficos valores y compañeros con los que he compartido el saber y los principios de nuestra disciplina: la ciencia, política, que se entrelaza íntimamente con el derecho y otras ciencias.

        En cuanto a mí formación política, social, jurídica y económica tuve contacto con grandes maestros del conocimiento universal y desde el principio de mis estudios tuve la necesidad de indagar en los clásicos y en los más célebres pensadores de todos los tiempos, entre los que destacan Aristóteles, Platón, Santo Tomás de Aquino, Tomás Moro, con los que aprendí conceptos primordiales de política, ética moral y la virtud del ser humano; los principios generales del estado en Hobbes, Rousseau, Locke, Montesquieu, entre los más destacados.

        Es importante, también prepararnos para combatir los más bajos instintos del ser humano, lo más siniestro y los vicios del espíritu.  Por eso considero imprescindible contar con habilidad y astucia que nos heredan Maquiavelo y Sun Tzu; conocimientos básicos de economía con Marx y Adam Smith.

        John Locke, Milton y Stuart Mill me enseñaron el valor de la tolerancia y lo más preciado para el hombre, la libertad, valor que hemos situado en lo  más alto de las aspiraciones humanas.

        La teoría, la historia, la literatura han forjado en mi personalidad el sentido crítico, que provoca una actitud de cambio constante y de perfeccionamiento continuo en todos los campos de mi vida personal y profesional, así como  en el terreno público.

        Durante mi paso por la universidad tuve algunos encuentros y discusiones internas por defender mi ideología como en el caso de Nietzsche con el que tengo grandes diferencias en  lo moral y también con Maquiavelo, con el que tengo coincidencias pero con el que también tuve encuentros en cuanto a lo ético y lo político, aprendí que la tradición cultural no debe imperar sobre las mentes, sino hay que crear el juicio propio y hacer un ejercicio dialéctico, es decir, hacer un análisis de varios pensamientos y crear una tesis mediante la síntesis  hasta llegar a lo mejor del conocimiento.

        Durante este tiempo he educado mi carácter y mi pensamiento, lo que antes era un juego se volvió compromiso, lo que me resultaba un fastidio se convirtió en no de mis pasatiempos favoritos, o sea  el gusto por el saber y la lectura.

        No puedo dejar de lado que, sin duda, he aprendido a pensar, analizar; tratando con las lecturas de Kant y Descartes; he alimentado mi apego a Dios gracias a la relación con las Sagradas Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento; el amor a la literatura de Shakespeare, Octavio Paz, Tolstoi, Dostoievsky, Goethe, Homero, Dante; distintos lugares, distintas épocas y distintos géneros.

        Es por eso que me considero plural porque así he sido educado, tolerante porque así me lo han enseñado, (ambas son necesidades indiscutibles en la modernidad democrática) y soy libre porque así me lo he propuesto.

        Reconozco la maestría de autores como Sófocles, Esquilo, Eurípides y también John Stuart Mill, que me hicieron encontrarme en sus textos con la sensibilidad humana y los sentimientos más exaltados del hombre.

        Como licenciado en Ciencias Políticas reconozco que en esta materia hemos tenido grandes avances en el siglo XX, y principios del siglo XXI, tal es el caso de grandes teóricos como Bobbio, Sartori, Habermas, y los estudiosos de la política somos parte fundamental en el desarrollo de las instituciones y los gobiernos contemporáneos,  aunque aún falta mucho por hacer y consciente de ellos hago mi más firme compromiso de contribuir en las transformaciones de mi tiempo.

        La democracia requiere de fuertes columnas para subsistir en un mundo global acechado por la ambición, la traición y la corrupción y esto lo lograremos integrando los valores a la vida pública, al campo  de la lucha de poder y a los mercados con gente capacitada en los diferentes ámbitos del conocimiento.

        En sentido práctico, la escuela, me ha dejado el conocimiento del lenguaje, la escritura, el juicio, que nos permiten desarrollarnos  profesionalmente, en competencia con el mundo exterior pero también en convivencia con la diversidad de criterios que convergen en nuestra sociedad, obteniendo habilidades intelectuales y sociales, que nos posicionan como líderes, así como la capacidad para comunicarnos efectiva y asertivamente.

        En fin, no me alcanzaría el tiempo para mencionar la riqueza obtenida en la Universidad de Hermosillo y por parte de mis compañeros de Ciencias Políticas y de las diferentes carreras, como Derecho, Administración, Contabilidad y Producción y programación musical, sin dejar de lado a los maestros, a los que agradezco su disposición y compromiso con la enseñanza.

        Ahora me preparo para enfrentar el mundo con una formación humanista,  cosa que realmente necesitamos como sociedad.

        Me dispongo, tal vez, a remar contra corriente, pero el espíritu de la Universidad de Hermosillo estará siempre en mi conciencia.

Sinceramente, Juan Pablo Acosta Gutiérrez

Estudiante de Ciencias Políticas  

TESTIMONIO DE JASIVE G. BAJO TAPIA DE LA UNIVERSIDAD DE HERMOSILLO

  Cuando Platón funda la academia, en el centro de la puerta principal estaba escrita la frase "Nadie entra aquí si no sabe geometría", esta frase más que un excluyente era un reto para todo aquel que aspirara entrar a esa escuela.

Al llegar a la Universidad de Hermosillo, no había una frase escrita, pero sí, un sinnúmero de retos categóricos, que nos conducirían a una formación humanística, al análisis, a la crítica, pero también a la propuesta basada en argumentos sólidos. Con el paso del tiempo lo fuimos entendiendo y hoy conocemos el fruto de haber aceptado el reto.

Nos liberamos de la caverna y para lamento de Platón hoy

sabemos menos de geometría, pero conocemos las virtudes a través de Aristóteles; sabemos usar menos las manos para lamento de los técnicos, pero ejercitamos la razón para beneplácito de Blas, Pascal.

La lectura se convirtió en una experiencia transformadora, no leímos libros en palabras muertas sino en voces vivas, estudiamos la filosofía para comprender qué es el hombre y encontrar la verdad de la naturaleza humana.

En las aulas de esta Universidad, tuvimos acceso a los mejores maestros de todos los tiempos, pero no estaban físicamente, ya que nuestros maestros en el aula se convirtieron a su vez en discípulos, como nosotros, de otros maestros. Al igual que Aristóteles cuando su mayor enseñanza a Alejandro Magno fue darle a leer la Ilíada (La Ilíada de la caja, le llamaba), ellos solo nos dieron acceso al conocimiento, asumiéndose como guías y cumpliendo a la perfección su función académica.

Hoy no queda más que agradecerles sinceramente el  habernos ayudado  a descubrir con la más  atónita sorpresa a inventores, científicos, poetas, artistas, músicos y filósofos que aún viven, hablan, enseñan, esculpen y cantan. Y con sinceridad les decimos que los respetamos no menos que a nuestros propios padres, porque de ellos recibimos el vivir, y de ustedes el buen vivir.

Por otro lado, aquí supe que hubo un renacimiento de la humanidad, que un renacimiento se realiza cuando interpretamos y nos reinterpretamos, y lo digo con toda claridad: el paso por la Universidad de Hermosillo fue mi renacimiento, porque me reinterpreté a mi misma. Fue así como traté de entender a Sócrates al leer la apología en mi primera clase, "Yo sólo sé que no sé nada" mi primer enseñanza fue descubrir que no sabíamos nada. Gracias Sócrates por ese impacto con la realidad.

Por Sócrates supimos que el sacrificio es el paso a la inmortalidad.

San Agustín nos dijo que mostrarnos tal como somos es un paso a la libertad.

Sófocles a través de Edipo nos enseñó a ver hacia nosotros mismos.

Marco Aurelio nos aclaró que nuestro cuerpo no funciona si no está bien dirigido por la mente.

Galileo nos dijo que es necesario navegar contra corriente por defender una idea.

Shakespeare nos enseñó que la mejor combinación es el conocimiento universal con el talento artístico.

Nietzche en su más grande "locura" nos recordó que sin música la vida no tiene sentido.

Jesucristo nos recordó durante 40 días que el amor es el mejor alimento para las almas.

Fuimos formados para ser líderes, tenemos una visión clara, universal, elegimos una Universidad que nos brindó un proyecto de vida, en dónde encontramos hombres y mujeres libres. Ahora sabemos quiénes somos, de dónde venimos y a dónde tenemos que regresar inevitablemente.

Nuestras almas se elevaron, nuestro espíritu se fortaleció y formamos nuestro carácter.

Tendremos presente al gran poeta Octavio Paz, al recordar que el silencio, es la confesión de la ignorancia y no nos quedaremos callados.

Vivimos en un país donde los corderos se convierten en lobos, utopías en campos de concentración, las ilusiones de los egresados mal preparados se pierden, afuera trataran de disputarse nuestras almas y voluntades, recordemos con firmeza aquella clase del ser o no ser en la que enfatizaban nuestros maestros, o la libertad como eje de la justicia, libertad es en palabras de Paz "una experiencia que todos vivimos, sentimos y pensamos cada vez que pronunciemos dos monosílabos: si o no. La libertad no se deja definir en un tratado de muchas páginas pero sí en dos monosílabos. Sí al respeto, sí a la libertad, no a la opresión, no a la manipulación.

Recordemos al Quijote a través de Cervantes: hay que destruir la esclavitud, romper las cadenas y liberamos.

¡Griten si es necesario! Digan palabras que perforen el tiempo. Seamos agradecidos y tal vez algún día a través del conocimiento alcancemos el ideal del que hablaban nuestros clásicos: La Felicidad.

La Universidad de Hermosillo y nuestros maestros cumplieron con la parte que les correspondía.

Ahora me toca a mí demostrar que valió la pena.

Quisiera que en esta Universidad estuvieran todos, pero como las doctrinas acromáticas de los filósofos antiguos, será para los privilegiados, porque ¿Cómo nos diferenciaríamos de los demás, si las ciencias en las que nos han instruido fueran comunes para todos? Eso es lo más valioso, ese era el sentido de Platón con su Frase "Nadie entra si no sabe geometría". Y en ese sentido, en el ideal de la Universidad de Hermosillo nadie sale si no se conoce a sí mismo.

20 de septiembre de 2008

Jasive G. Bajo Tapia.