IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA LÓGICA EN EL DERECHO

Osvaldo Ordorica Hodgers

Universidad de Hermosillo

Veritas

Campus Nogales

I. Introducción.

Desde la época del apogeo griego se ha demostrado un gran interés por la estructura y la corrección del razonamiento. Con la aparición de la denominada Lógica Tradicional de Aristóteles su obtuvo por primera ocasión un acercamiento a este entendimiento, el cual tendría pocos avances hasta principios del siglo XIX y XX con el surgimiento de la lógica simbólica o matemática que sigue desarrollándose en nuestros días.

Con el fin de dotar de racionalidad, objetividad y justificación a los sistemas jurídicos, la lógica ha sido empleado por los juristas bajo diversas concepciones y contenidos, creando una conexión indubitable entre lógica y derecho. Conexión que hasta nuestros días aún sigo siendo poco clara y objeto de estudio.

El presente trabajo tiene como propósito demostrar la importancia del estudio de la lógica en el campo jurídico, para lo cual analizaré el concepto de lógica y sus beneficios, distinguiendo para tal efecto las diferencias entre la lógica material y la formal y posteriormente determinando el concepto de razonamiento. Enseguida, precisaré las diferentes relaciones entre derecho y lógica bajo las principales concepciones del derecho, utilizando para tal efecto las consideraciones que sobre el tema ha realizado Norberto Bobbio en Derecho y Lógica. Finalmente, concluiré indagando acerca de los avances de la materia en el derecho y sobre su utilidad en el campo jurídico.

II. Concepto de Lógica.

La palabra lógica es de uso cotidiano y su significado es variado. La utilizamos sin tener experiencia en la materia y entre sus usos comunes se utiliza para designar el sentido común, la orientación de grupos o como razón.[1] Incluso en el campo del conocimiento encuentra más de un significado, pues se ha dividido en dos campos de estudio diferentes, lógica material y lógica formal. En la primera se identifican como partes integrantes las ciencias de la epistemología y la metodología; la segunda, “tiene como objeto particular el estudio de las formas del razonamiento y de los usos del lenguaje relacionados con su función en la comunicación”.[2]

En el estudio de la materia, en ocasiones se connota como la ciencia de las leyes del pensamiento o como ciencia del razonamiento, lo cual es incorrecto, toda vez que ambos pertenecen al campo de estudio del psicólogo. “Si “pensamiento” se refiere a cualquier proceso que tiene lugar en la mente de las personas, no todos los pensamientos son objeto de estudio de los lógicos. Todo razonamiento es un pensamiento, pero no todo pensamiento es razonamiento”.[3]

[1] Witker, Jorge y Rogelio Larios. Metodología Jurídica. Ed. McGraw Hill. México, 2002. Pág. 3.

[2] Ibidem, pág.6.

[3] Copi, Irving y Carl Cohen. Introducción a la lógica. Ed. Limusa Noriega. México, 2001. Pág. 18.


Razonamiento ≠ Pensamiento








Lo que interesa al lógico es la corrección del proceso del razonamiento, como especie del género pensamiento en el cual se realizan inferencias; estudia los métodos y principios que distinguen el razonamiento correcto del incorrecto.[4] Por este motivo, al encargarse del análisis de los razonamientos en un nivel conceptual, forma parte de las ciencias formales, a lado de las matemáticas.[5]

Es recomendable que al emplear el vocablo lógica, solamente se haga referencia a la lógica formal, a la cual Kant describía como aquella que “encierra las reglas del pensar, absolutamente necesarias, sin las cuales no hay uso alguno del entendimiento, y se dirige, pues, a él sin tener en cuenta la diferencia entre los objetos a que pueda referirse”.[6]

La lógica, en el sentido indicado, tiene una amplia aplicación y varios beneficios. Si bien es cierto que hay personas con capacidades natas para razonar y argumentar, el estudio de la lógica ayudará a lograr el razonamiento correcto por ejercitar la teoría, por aprender a identificar paralogismos y sofismas, y por las técnicas que proporciona la lógica para la verificación de razonamientos, que podrán utilizarse tanto en la corrección de argumentos propios como en la identificación de errores en argumentos ajenos.[7]

En términos resumidos, Copi ha identificado los siguientes beneficios del estudio de la lógica:[8]

ü Desarrollo de habilidad para expresar ideas de manera clara y concisa.

ü Incremento en la capacidad de definir los términos que utilizamos.

ü Aumento en la capacidad de elaborar argumentos en forma rigurosa.

ü Análisis de los argumentos críticamente.

ü La razón se puede aplicar en todos los aspectos de las relaciones humanas.

La lógica encuentra un lugar ideal de aplicación en el campo del derecho, pues la función del jurista consiste esencialmente en argumentar o razonar y los mencionados beneficios del estudio de la lógica son esenciales para su labor, sea litigante, funcionario o investigador.

III. Relación entre lógica y derecho.

La relación entre derecho y lógica ha divergido en la historia. Las diferentes tendencias filosóficas adoptadas por las Escuelas del Derecho, el progreso del la lógica y el ambiguo uso de este último término, al cual se le han asignado concepciones y contenidos múltiples, es el motivo por el cual la apreciación de su utilidad y aplicación al campo del derecho ha sido cambiante. Por esto, es prudente aclarar las tres concepciones principales sobre la relación entre derecho y lógica, a saber: la de los ius naturalistas modernos, la de la jurisprudencia de los conceptos y la del formalismo neo kantiano.[9]

El estudio del derecho conforme a los ius naturalistas modernos es semejante al estudio de la geometría. Su percepción del derecho es la de un sistema deductivo que a partir de principios naturales evidentes de la correcta actuación humana es posible inferir el resto de las normas que rigen la conducta humana. Esta concepción del derecho aparece en autores como Thomas Hobbes, quien en su obra Leviatán, pretende construir una teoría racional y universal del derecho.

Esta idea del sistema jurídico como un sistema de reglas deducidas de algunos principios evidentes o naturales o –con otras palabras- esta idea de un legislador racional y universal, llegó hasta la época de la Ilustración. La idea misma de una codificación universal se inspiraba en el modelo de un ordenamiento jurídico como sistema deductivo, cuyos caracteres especiales deberían ser la unidad, la simplicidad, la integridad y la coherencia.[10]

Esta concepción del sistema jurídico, basada en normas inferidas de teoremas, fue sucedida por la Escuela Histórica del Derecho y su positivismo jurídico que abandonó la idea de la legislación universal e inferible, por la de un sistema legislativo cambiante conforme a las necesidades y convicciones predominantes de la sociedad. No obstante, la conexión entre lógica y derecho subsistía, no en la producción de normas sino en la aplicación de la ley.

En tanto que el ius naturalismo había creído poder reducir la actividad misma del legislador a un complejo de operaciones lógica, circunscribiendo el nexo entre derecho y lógica al momento mismo de la formación del ordenamiento, el positivismo jurídico, que prevaleció en el desarrollo del pensamiento jurídico del siglo XIX, abandonó el momento de la producción –para expresarse con una fórmula sintética, aun cuando un poco burda- a las fuerzas irracionales de la historia, y restringió el dominio de la lógica a un campo subordinado pero igualmente bien delimitado, y no obstante vasto e importante, el de la aplicación de la ley al caso concreto.[11]

Bajo esta concepción surge la llamada teoría del silogismo jurídico que consiste, grosso modo, en un razonamiento normativo cuya premisa mayor está compuesta de una norma general, la premisa menor en los hechos y la conclusión en la norma específica, deducida lógicamente de aquellas. En cuanto a su aplicación en la ciencia del derecho, se delegó el trabajo de la lógica al estudio de la relación y conexión de los conceptos y las normas jurídicas, al estudio de los postulados fundamentales, lo que conllevaba, en la visión de los conceptualistas, a una rigurosidad matemática en la ciencia del derecho.

Con la llegada de los neo kantianos y, en especial con su más conocido promotor, Hans Kelsen, la conexión entre lógica y derecho fue reemplazada por lo que se denominó el problema lógico del derecho, conduciéndola de la ciencia del derecho hacia la filosofía del derecho y que puede entenderse mejor a través de la siguiente analogía sobre la función de la lógica del derecho.

Así como la lógica tiene la tarea de ordenar nuestras ideas o nuestro discursivo permitiéndonos distinguir los razonamientos correctos de los incorrectos, así el derecho tiene la tarea de ordenar las acciones sociales, permitiéndonos distinguir las lícitas de las ilícitas.[12]

La conexión tan peculiar que se mostró entre lógica y derecho por los neo kantianos, se contempla a la lógica dentro de la filosofía del derecho, determinando la forma lógica del derecho y elevándola a la categoría de trascendental o en la teoría general del derecho, como teoría pura, realizando la distinción entre ser y deber ser. Identificando así la conexión entre lógica y derecho, se rechaza al sistema jurídico como sistema deductivo y se rechaza el mecanicismo de la jurisprudencia.[13]

La diversidad de las anteriores corrientes del Derecho demuestran las diferentes concepciones del concepto de lógica y su contenido, así como su conexión con el derecho. Quedando asentado además, que aún cuando la conexión entre lógica y derecho ha sido cambiante, la necesidad de objetividad, rigurosidad en el análisis, la coherencia y la racionabilidad de los sistemas jurídicos han sido factores comunes en su unión.

III. Lógica Jurídica.

En los últimos tiempos ha habido un resurgimiento en el interés por la llamada lógica jurídica, dado el gran número de avances que este campo ha sostenido. Sin embargo, debe hacerse una distinción sobre el concepto de lo que hoy recibe tal nombre. La lógica jurídica como tal no puede existir, toda vez que no es una especie del género lógica, sino lo que recibe ese nombre es solamente la aplicación de la lógica a la ciencia del derecho. Se distingue entre dos tipos: lógica de los juristas y lógica del derecho. El primero estudia los raciocinios de los juristas en cuanto tal, mientras que el segundo se enfoca al estudio de la estructura de las proposiciones normativas.

Aun cuando ambas lógicas estén intrínsecamente relacionadas, han sido objeto de estudio separado y puede afirmarse que la lógica del derecho, concebida como lógica deontica, es la que más avances ha logrado en los últimos años tras las aportaciones logradas por G.H. Von Wright en su Deontic Logic y Ross Anderson, quien desarrolló todo un sistema de lógica de operadores modales de conducta derivada de la lógica modal alética de posibilidades.

Estos avances en la lógica deóntica y los realizados en el campo de la lógica de juristas, tomados conjuntamente, permiten una mayor comprensión sobre el funcionamiento del sistema jurídico y las relaciones entre las normas, así como mejor entendimiento del raciocinio jurídico tras el análisis de las estructuras y funcionamiento de los mismos, sean estos de carácter lógico, persuasivo o puramente jurídicos.[14] Recordemos que el derecho consiste esencialmente en argumentar, en cualquiera de sus tres campos: la producción o establecimiento de normas, la aplicación de normas o casos concretos y, la dogmática jurídica. La característica ideal del jurista es la capacidad de formular argumentos correctos. Los métodos de verificación y corrección que ofrece la lógica formal, así como los avances de la lógica jurídica son primordiales en el alcance de ese fin.

Bibliografía

Bobbio, Norberto. Derecho y Lógica, Bibliografía de Lógica Jurídica (1936 a 1960). Cuaderno 18. Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1965.

Copi, Irving y Carl Cohen. Introducción a la lógica. Ed. Limusa Noriega. Mexico, 2001. Pág. 18.

Kalinowski, Georges. Introducción a la lógica jurídica. Ed. Eudeba.

Schmill, Ulises. voz: “Lógica Jurídica” en Enciclopedia Jurídica Mexicana. t. IV. UNAM Porrua. México, 2002. Pág. 1061.

Witker, Jorge y Rogelio Larios. Metodología Jurídica. Ed. McGraw Hill. México, 2002. Pág. 3.



[1] Witker, Jorge y Rogelio Larios. Metodología Jurídica. Ed. McGraw Hill. México, 2002. Pág. 3.

[2] Ibidem, pág.6.

[3] Copi, Irving y Carl Cohen. Introducción a la lógica. Ed. Limusa Noriega. Mexico, 2001. Pág. 18.

[4] Ibidem, pág. 17 a 19.

[5] Op. Cit. Supra nota 1, pág. 4.

[6] Cit. Por: Schmill, Ulises. voz: “Lógica Jurídica” en Enciclopedia Jurídica Mexicana. t. IV. UNAM Porrua. México, 2002. Pág. 1061.

[7] Op. Cit. Supra Nota 3, pág. 17.

[8] Vease: Ibidem.

[9] Para esta finalidad, presento una síntesis de las ideas de Bobbio, por lo que para un análisis más profundo sobre la conexión entre lógica y derecho, véase Bobbio, Norberto. Derecho y Lógica, Bibliografía de Lógica Jurídica (1936 a 1960). Cuaderno 18. Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1965.

[10] Ibidem, pág. 12 y 13.

[11] Ibidem, pág. 13.

[12] Ibidem, pág. 18.

[13] Idem.

[14] Vease, V.g. Kalinowski, Georges. Introducción a la lógica jurídica. Ed. Eudeba.