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Testimonio |
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Testimonio
de Juan Pablo Acosta Gutiérrez de la Universidad de Hermosillo Jueves
11 de agosto de 2005 Maestro Federico
Saviñón Plaza Rector
Universidad
de Hermosillo Presente
Han pasado 5 (cinco) años que nos propusimos emprender este viaje hacia
el conocimiento, tomando la decisión más importante de nuestra temprana
edad, me refiero a estudiar una carrera profesional, encontrar nuestra
vocación, despertar la grandeza que dormía en nuestro interior.
En
este proceso y como todo en la vida, hubo momentos difíciles y también
grandes satisfacciones, hubo formación y desilusión, hubo
aprendizaje y también esparcimiento.
Este
proceso me ha llevado, en lo personal, a obtener una visión general del
mundo, que sirve de base para continuar aprendiendo, cada día cosas
nuevas.
Es
verdad que los valores se traen desde la cuna, se crece
con ellos, pero también se aprenden, y en este camino he conocido
a grandes maestros que me han enseñado magníficos valores y compañeros
con los que he compartido el saber y los principios de nuestra disciplina:
la ciencia, política, que se entrelaza íntimamente con el derecho y
otras ciencias.
En
cuanto a mí formación política, social, jurídica y económica tuve
contacto con grandes maestros del conocimiento universal y desde el
principio de mis estudios tuve la necesidad de indagar en los clásicos y
en los más célebres pensadores de todos los tiempos, entre los que
destacan Aristóteles, Platón, Santo Tomás de Aquino, Tomás Moro, con
los que aprendí conceptos primordiales de política, ética moral y la
virtud del ser humano; los principios generales del estado en Hobbes,
Rousseau, Locke, Montesquieu, entre los más destacados.
Es
importante, también prepararnos para combatir los más bajos instintos
del ser humano, lo más siniestro y los vicios del espíritu. Por eso considero imprescindible contar con habilidad y
astucia que nos heredan Maquiavelo y Sun Tzu; conocimientos básicos de
economía con Marx y Adam Smith.
John
Locke, Milton y Stuart Mill me enseñaron el valor de la tolerancia y lo más
preciado para el hombre, la libertad, valor que hemos situado en lo
más alto de las aspiraciones humanas.
La
teoría, la historia, la literatura han forjado en mi personalidad el
sentido crítico, que provoca una actitud de cambio constante y de
perfeccionamiento continuo en todos los campos de mi vida personal y
profesional, así como en el
terreno público.
Durante
mi paso por la universidad tuve algunos encuentros y discusiones internas
por defender mi ideología como en el caso de Nietzsche con el que tengo
grandes diferencias en lo
moral y también con Maquiavelo, con el que tengo coincidencias pero con
el que también tuve encuentros en cuanto a lo ético y lo político,
aprendí que la tradición cultural no debe imperar sobre las mentes, sino
hay que crear el juicio propio y hacer un ejercicio dialéctico, es decir,
hacer un análisis de varios pensamientos y crear una tesis mediante la síntesis hasta llegar a lo mejor del conocimiento.
Durante
este tiempo he educado mi carácter y mi pensamiento, lo que antes era un
juego se volvió compromiso, lo que me resultaba un fastidio se convirtió
en no de mis pasatiempos favoritos, o sea
el gusto por el saber y la lectura.
No
puedo dejar de lado que, sin duda, he aprendido a pensar, analizar;
tratando con las lecturas de Kant y Descartes; he alimentado mi apego a
Dios gracias a la relación con las Sagradas Escrituras, Antiguo y Nuevo
Testamento; el amor a la literatura de Shakespeare, Octavio Paz, Tolstoi,
Dostoievsky, Goethe, Homero, Dante; distintos lugares, distintas épocas y
distintos géneros.
Es
por eso que me considero plural porque así he sido educado, tolerante
porque así me lo han enseñado, (ambas son necesidades indiscutibles en
la modernidad democrática) y soy libre porque así me lo he propuesto.
Reconozco
la maestría de autores como Sófocles, Esquilo, Eurípides y también
John Stuart Mill, que me hicieron encontrarme en sus textos con la
sensibilidad humana y los sentimientos más exaltados del hombre.
Como
licenciado en Ciencias Políticas reconozco que en esta materia hemos
tenido grandes avances en el siglo XX, y principios del siglo XXI, tal es
el caso de grandes teóricos como Bobbio, Sartori, Habermas, y los
estudiosos de la política somos parte fundamental en el desarrollo de las
instituciones y los gobiernos contemporáneos,
aunque aún falta mucho por hacer y consciente de ellos hago mi más
firme compromiso de contribuir en las transformaciones de mi tiempo.
La
democracia requiere de fuertes columnas para subsistir en un mundo global
acechado por la ambición, la traición y la corrupción y esto lo
lograremos integrando los valores a la vida pública, al campo de la lucha de poder y a los mercados con gente capacitada en
los diferentes ámbitos del conocimiento.
En
sentido práctico, la escuela, me ha dejado el conocimiento del lenguaje,
la escritura, el juicio, que nos permiten desarrollarnos profesionalmente, en competencia con el mundo exterior pero
también en convivencia con la diversidad de criterios que convergen en
nuestra sociedad, obteniendo habilidades intelectuales y sociales, que nos
posicionan como líderes, así como la capacidad para comunicarnos
efectiva y asertivamente.
En
fin, no me alcanzaría el tiempo para mencionar la riqueza obtenida en la
Universidad de Hermosillo y por parte de mis compañeros de Ciencias Políticas
y de las diferentes carreras, como Derecho, Administración, Contabilidad
y Producción y programación musical, sin dejar de lado a los maestros, a
los que agradezco su disposición y compromiso con la enseñanza.
Ahora
me preparo para enfrentar el mundo con una formación humanista,
cosa que realmente necesitamos como sociedad.
Me
dispongo, tal vez, a remar contra corriente, pero el espíritu de la
Universidad de Hermosillo estará siempre en mi conciencia. Sinceramente, Juan
Pablo Acosta Gutiérrez Estudiante
de Ciencias Políticas
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