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Licenciatura en Ciencias Políticas |
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¿Qué
debe saber un licenciado en ciencias políticas? El
licenciado en ciencias políticas es el profesionista que debe tener un
conocimiento profundo acerca de las estructuras jurídicas, económicas, sociológicas,
administrativas y políticas en un espacio temporal y geográfico determinado; y
de la forma en que ese orden político se interrelaciona con otros agregados
sociales, de su origen y evolución; del tratamiento que se le da como
objeto de reflexión científica; de los criterios axiológicos a los cuales se
le ha sometido y se le somete; de la forma en que se utiliza como cauce de las
relaciones humanas. El
licenciado en ciencias políticas coadyuva a la aplicación mejoramiento,
preservación, interpretación, crítica y sustitución de las estructuras de
que se compone el orden político, haciendo uso de los conocimientos arriba
mencionados. Despliega
sus actividades como analista político independiente, orientando a sus
conciudadanos sobre las características del orden público en los medios de
comunicación o representando sus intereses ante los partidos, cámaras de
diputados o senadores y cabildos o en negociaciones políticas; como
administrador público; en la gestoría del bienestar social; como miembro de
los tribunales, comités o consejos electorales, usando su experiencia y
conocimiento en la solución de conflictos electorales; como representante
popular, articulando jurídicamente las peticiones o requerimientos de sus
electores; como administrador público federal, estatal o municipal; como diplomático
o representante del país ante gobiernos de otros países o ante foros y
organismos internacionales; en la práctica de la política internacional o bien
como profesor o investigador, en la enseñanza, investigación o difusión de la
ciencia política. ¿Cuáles
son las aptitudes y cualidades que debe poseer el estudiante de la
licenciatura en ciencias políticas? Ante
todo, debe ser capaz de someterse a rígidas disciplinas de estudio y tener
probada capacidad de trabajo. El estudiante de ciencias políticas debe saber
que su contribución al mejoramiento de la sociedad y su éxito profesional están
en relación directa con su esfuerzo, humildad, probidad, honestidad
intelectual, educación y entrega a sus estudios. Debe
tener una sed inagotable de conocimientos y apreciar la libertad de pensamiento
y sus manifestaciones. Las inquietudes intelectuales del estudiante de ciencias
políticas no deben reconocer fronteras. Debe
ir tan lejos como sus propias fuerzas lo permitan. El
estudiante de ciencias políticas debe tener una ambición de comprensión sin límite.
Nada deberá existir para él que escape a esa ambición, ensanchada por su sed
de conocimientos y por la tenacidad diaria aplicada en su adquisición. Debe
tener la capacidad para adquirir habilidades prácticas. Debe
recordar que, como político, se desenvolverá en un mundo real, pleno de
requerimientos y exigencias de orden práctico. Debe
poseer capacidad de análisis. Los problemas más complejos se someterán a su
escrutinio y el que sea o no capaz de darles solución dependerá de su
habilidad para descomponerlos en sus elementos integrantes. Debe
poseer capacidad de síntesis. Las cuestiones y situaciones más aparentemente
inconexas deberán caer bajo su manejo y dominio. Debe
poseer capacidad de evaluación. Como estudiante y como político deberá
evaluar problemas y situaciones complejas y buscar las mejores soluciones. En su
ejercicio profesional se verá constreñido a sostener decisiones de riesgo y
conflicto. Debe
tener capacidad de crítica y ejercerla constantemente. Debe
tener moral a toda prueba. El estudiante de ciencias políticas debe comprender
que la ciencia política y sus actores se debaten en el reino de los valores;
que el político debe, en sus múltiples actividades o ejercicios,
constantemente elegir entre el bien y el mal, entre la justicia y la injusticia
y que debe hacerlo bien. El
estudiante de ciencias políticas debe ser idealista. Nunca debe olvidar que el
hombre y las instituciones humanas son perfectibles por naturaleza. En su marco
de referencia intelectual y moral no debe faltar una dosis razonable de
perspectiva utópica. |